Se ha hablado mucho estos días de la denominada “doctrina Botín” debido al caso Noós, procedimiento por el que se están viendo imputados, entre otros la Infanta Cristina, hermana del Rey, o su marido Iñaki Urdangarín, ex duque de Palma. Pues bien, una de las estrategias de la defensa ha sido apelar a jurisprudencia para que la Infanta, pudiera acogerse a la doctrina Botín con el objetivo de librarse del banquillo de los acusados.

Pero, ¿a qué nos referimos con “doctrina Botín”? Tal idea fue aplicada por el Tribunal Supremo por vez primera en la causa por la que el conocido banquero se libró de ser juzgado por delito fiscal.

La citada sentencia considera básicamente que una persona no podrá ser juzgada por delito fiscal si únicamente es denunciada por la acusación popular sin que exista planteamiento en contra por parte de Hacienda o la fiscalía del Estado. En el caso, la acusación estaba  formada por ciudadanos que, en base a la legalidad, pueden ejercer de acusadores sin ser víctimas directas del delito.

Tomando de nuevo como ejemplo lo ocurrido en el caso Noós, hemos podido comprobar como los abogados de la Infanta Cristina pretendían acogerse a esta jurisprudencia, ya que en su causa sólo se ha presentado acusación de forma “popular” por parte del sindicato Manos Limpias. Sin éxito hasta este momento.

Y es que con relación al tema, existen excepciones.

El Tribunal Supremo sentenció más tarde en contra del entonces presidente del parlamento vasco Juan María Atutxa, creando lo que se conoce como “doctrina Atutxa”, condenado por desobediencia al no disolver al grupo parlamentario Sozialista Abertzaleak. El Sr. Atutxa, quiso acogerse a la doctrina Botín por ser acusado únicamente de forma popular por el sindicato Manos Limpias, pero el alto tribunal sentenció que cuando el delito pudiese afectar a “bienes de titularidad colectiva, de naturaleza difusa o de carácter metaindividual”, la acusación particular es suficiente para continuar con el procedimiento y juzgar al acusado.

Por tanto, y volviendo al caso Noós, se entiende que a la  Infanta Cristina, al haber defraudado presuntamente a Hacienda y por consiguiente a un bien de todo ciudadano español, se le puede aplicar la Doctrina Atutxa por lo que el procedimiento seguirá para ella como acusada. En este caso la conocida frase “Hacienda somos todos” ha tenido un doble significado en razón de que fuera invocada por una u otra de las partes.

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